Armando Hernandez

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Nueva Esparta es una tierra de gracia, en su seno se han formado destacados creadores en las diferentes expresiones del arte, la música, la literatura, la artesanía.... Es un terruño de costumbres y leyendas que alimentan el espíritu, a pesar de la penetración cultural y la vorágine tecnológica, entre otros aspectos de la sociedad actual. Como si no fuera suficiente la bendición de su gente, tiene una geografía envidiable en la que se encuentra un potencial diverso para el disfrute, la placidez y el privilegio de elementos naturales para la creación plástica: arcilla, palma real, piedra serpentina, mármol margariteño y otros recursos que constituyen la materia prima de sus creadores.
Uno de los más noveles talladores, hijo del Oriente venezolano y domador de piedras, es el escultor Armando Hernández, joven de talento singular que ha encontrado la disciplina del oficio en el propio gusto estético, en el regocijo de la piedra de aquí, en la tejedumbre de los hilos que brotan de sus manos como si la materia pudiese ser blanda para torcerla a su antojo. La fibra muscular de la roca se hace delicada maraña que nos hace pronunciar, silenciosamente, un signo de interrogación frente una poética desprovista de elementos distintos a la sencillez de una caricia (a la piedra). La materia rocosa en las manos del artista se convierte en un juego visual del laberinto pétreo descosido y vuelto a coser sin costuras.
Reina Rada (2014).